Para trabajar en clase de Ética, como una de las propuestas morales actuales se puede ver el ecologismo.

El asunto ecológico se puede ver con una multitud de temas, pero aquí propongo el relacionado con la energía nuclear, aspecto concreto del gran tema entre defensores de la tecnología y ecologistas. Los tecnócratas, los ingenieros, suelen ver a los ecologistas como pesimistas desinformados, mientras que los ecologistas suelen ver a sus rivales como gente ciega e insensible a los problemas y sentimientos humanos.

El debate sobre la tecnología nuclear, surgida de los desarrollos posteriores que las ideas de A. Einstein sobre la relación entre masa y energía hicieron posible, está servido para tener una clase muy interesante.

Son muchos los argumentos que se pueden dar en un debate de este tipo, pero aquí recojo algunos de los que Juan M. Kindelán propuso hace algún tiempo en El País, que me sirve para hacer la siguiente propuesta de trabajo:

Se trata de ordenar en dos columnas los argumentos a favor y los argumentos en contra que aparecen en el artículo.

A continuación, se trataría de que los alumnos redactaran un breve documento sobre cómo se posicionarían en este asunto.

Los datos del artículo son:

  • Hay 438 centrales nucleares funcionando en todo el mundo. Salvo Chernobil no ha habido ningún accidente catastrófico. El debate se centra no tanto en la seguridad como en el tema de los residuos.
  •  España: Hay siete centrales y nueve reactores. Aporta algo menos de un tercio de la energía total que consumimos.
  •  En Alemania, Bélgica y Suecia, con gobiernos rojiverdes, se ha programado ya el cierre de las centrales en cómodos plazos para permitir su amortización.
  •  Parte del rechazo es por que se asocia la energía nuclear con su inicial desarrollo para la guerra. A ese miedo se suma una visión casi mágica sobre sus riesgos, motivada por el hecho de que las radiaciones no son detectadas por los sentidos. (Mientras que conducir un coche es cientos o miles de veces más peligroso que vivir en las cercanías de una central, lo primero apenas produce temor y sí enormes reticencias lo segundo).
  • No hay nada que sea absolutamente seguro, y tampoco una central nuclear. Lo que se debe exigir es que sea suficientemente segura. La suficiencia es un dato probabilístico de que un accidente no ocurra sino con una determinada rareza, admitida socialmente. (Zorita no es peligrosa a corto plazo pero sí a largo plazo; por eso se anuncia su cierre).
  •  La energía nuclear constituye junto a la navegación aérea, el sector más regulado y seguro de todos cuanto existen.
  •  En los próximos 30 ó 40 años (más allá no sabemos lo que la tecnología nos traerá), el consumo de energía va a aumentar fuertemente, y va a aumentar el precio del gas, junto a las dificultades del carbón (efecto invernadero).
  • El uso de la energía atómica dependerá de la percepción que de ella tengan los ciudadanos.
  •  Se trata de alcanzar un pacto sobre el modelo de energía que elige aplicar la sociedad sin ocultar a la opinión pública los costes, riesgos y consecuencias que implica cada una de las opciones posibles.

En este breve video introductorio  para el debate (tomado de Youtube) se presenta la polémica nuclear ante las elecciones presidenciales en Francia, el país con más centrales nucleares en Europa.

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