Siempre me han interesado las obras literarias para usarlas en clase y hacer al mismo tiempo un doble ejercicio: el comentario sobre la trama, los personajes y los sucesos de las mismas, para dar luego el salto a algún asunto que tenga que ver con el temario de filosofía.

En este caso traigo aquí dos ejemplos de cómo usar algunos textos de la literatura para buscar argumentaciones lógicas, e incluso para formalizar el texto. Es una actividad, obviamente, para utilizar cuando se estudia Lógica, en 1º de Bachillerato.

El primero que traigo es del clásico de B. Pérez Galdós, “Fortunata y Jacinta”, donde se narra la historia de estas dos mujeres de clases sociales distantes unidas por la relación con Juan Santacruz. Fortunata acaba casándose con Rubin, al que abandona más tarde. Es este personaje el que al buscar a Fortunata realiza un ejercicio de deducción lógica.

Rubin

 

Rubín no sabe dónde está su mujer pero usando la lógica va deduciendo, a partir de algunos datos empíricos y de supuestos, hasta que da con su paradero.  Transcribo el texto a continuación:

“Que vive no tiene duda; éste es un principio inconcluso que ni siquiera se discute. Ahora dilucidemos si está en Madrid o fuera de Madrid. Si se hubiera ido a otra parte, alguna vez recibiría mi tía cartas suyas. Es así que jamás llega a casa el cartero del exterior y cuando va es para traer alguna carta de las hermanas de mi tío Jáuregui; luego.. Pero propongamos la hipótesis de que dirige las cartas a otra persona para que yo no me entere. Es inverosímil, pero propongámosla. En tal caso, ¿qué persona sería ésta? En todo rigor de lógica tiene que ser Torquemada. Pero Torquemada, anteayer, entró en el gabinete de mi tía, y yo, desde el pasillo, le oí preguntarle claramente si había sabido de la señorita… Luego Torquemada no es. Luego no siendo Torquemada, no hay intermediario de cartas, y no habiendo intermediario de cartas, no puede haber correspondencia; luego está en Madrid…”.

Con este breve texto se pueden hacer distintas tareas:

  1. Distinguir entre datos empíricos y supuestos.
  2. Formalizar el texto.
  3. Construir un argumento parecido inventado por el alumnado.
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