Una obra que profundiza sin pretenderlo, a través de la trama histórica que protagonizaron los esclavos que se revolvieron contra Roma, en la reflexión sobre la naturaleza humana es la novela de Howard Fast, Espartaco. El discurso que Espartaco envía a través de un soldado romano derrotado al Senado es toda una declaración de intenciones que bien puede servir para hacer un debate en clase sobre la condición humana, o un comentario de texto sobre las sugerentes ideas que aparecen en estas líneas. Espartaco De manera que el soldado transmitió las palabras de Espartaco. Esto fue lo que Espartaco le dijo…: -“Vuelve al Senado”, dijo Espartaco, “y entrégales el bastón de marfil. Te hago a ti legado. Vuelve y diles lo que has visto aquí. Diles que ellos enviaron contra nosotros sus cohortes y que nosotros las hemos destruido. Diles que somos esclavos, lo que ellos llaman el instrumentum vocale. La herramienta con voz. Cuéntales lo que nuestras voces dicen. Decimos que el mundo está harto de ellos, harto de vuestro corrompido Senado y de vuestra corrompida Roma. El mundo está harto de la riqueza y el esplendor que vosotros habéis succionado de nuestra carne y de nuestros huesos. El mundo está harto de la canción del látigo. Esa es la única canción que conocen los romanos. Pero nosotros no queremos oír más esa canción. Al principio todos los hombres eran iguales y vivían en paz y compartían lo que tenían. Pero ahora hay dos clases de hombres: los amos y los esclavos. Pero hay más de los nuestros que de los vuestros, muchos más. Y somos más fuertes que vosotros, mejores que vosotros. Todo lo que es bueno en el género humano nos pertenece. Cuidamos a nuestras mujeres y ellas permanecen a nuestro lado y nosotros combatimos junto a ellas, pero vosotros convertís en prostitutas a vuestras mujeres, y a las nuestras, en ganado. Nosotros lloramos cuando nos son arrebatados nuestros hijos y los ocultamos entre las ovejas, con el fin de poder tenerlos un poco más con nosotros; pero vosotros criáis a vuestros hijos como si fuera ganado. Vosotros tenéis hijos con nuestras mujeres y los vendéis al mejor postor en el mercado de esclavos. Vosotros convertís a los hombres en perros y los enviáis al circo a que se despedacen para vuestro placer, y vuestras nobles damas romanas presencian cómo se matan entre ellos mientras acarician perros en la falda y los alimentan con deliciosas golosinas. ¡Qué detestable pandilla sois vosotros y qué infecta mugre habéis hecho de la vida! Os habéis burlado de los sueños acariciados por el hombre, del trabajo de la mano del hombre. Vuestros propios ciudadanos viven ociosos y se pasan los días en el circo y en la arena. Habéis desvirtuado la vida del hombre, despojándola de todo su valor. Vosotros matáis por matar, y vuestra más fina distracción es ver correr sangre. Vosotros ponéis a trabajar en las minas a pequeñas criaturas y las hacéis trabajar hasta morir. Y habéis edificado vuestra grandeza robándole al mundo entero. Bueno, eso ha terminado. Dile al Senado que todo eso ha terminado. Ésta es la voz de la herramienta… El mundo entero oirá la voz de la herramienta; y a los esclavos del mundo les gritaremos: ¡Levantaos y romped vuestras cadenas!…”.  Texto tomado de la edición de El País, 2005, pp. 275-276.

Con este texto se puede analizar la concepción que tienen ambos grupos de la mujer, los hijos, los hombres, el placer, el trabajo. Y además concluye con una propuesta revolucionaria y utópica. Se puede utilizar en la asignatura de Filosofía de 1º de Bachillerato, tanto para el tema de antropología, como para el tema de Política.

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