Texto 1

“Dos precisiones son necesarias para introducir el tema de manera inteligible. En primer lugar, vamos a referirnos a derechos “humanos”, es decir, a ese repertorio fundamental que constituye explícitamente el mínimo común denominador de la dignidad humana y que debería servir no sólo como fundamento de las constituciones democráticas sino también como último criterio para juzgar los preceptos legales y los regímenes políticos de cualquier rincón del mundo. Es la titularidad de estos derechos lo que presenta actualmente, como bien señala Jáuregui, visiones contrapuestas: ¿deben ser siempre sus titulares personas individuales y concretas o pueden serlo también personas jurídicas o étnicas, en cualquier caso colectivas? Por supuesto, respecto a otros tipos de derechos no hay duda ninguna de que ciertos sujetos colectivos -entidades comerciales o culturales, corporaciones, autonomías, naciones, etcétera- pueden disfrutar titularmente de ellos. Nadie discute el derecho a tener derechos de Telefónica, la Iglesia Católica o el Estado francés. Lo que está en litigio es si tales colectivos u otros de distinta impronta (¿racial?, ¿étnica?, ¿sexual?), aunque probablemente de organigrama ejecutivo menos explícito, pueden ser sujetos de derechos “humanos” en el sentido antes indicado.

En mi opinión, la respuesta es que no. Creo que los sujetos colectivos no pueden ser titulares de derechos “humanos” por la sencilla razón de que no hay seres humanos colectivos. A subrayar este punto venían precisamente tales derechos desde sus primeras formulaciones en Estados Unidos y Francia: defendían al individuo contra el absolutismo tribal, marcaban los límites infranqueables de cualquier poder estatal sobre los ciudadanos e inventaban una nueva fórmula política para que los socios de una comunidad recibiesen de ella la potenciación y protección de su individualidad, no su anulamiento en lo común. En una palabra, pretendían poner la sociedad al servicio de los fines del individuo, rescatándole de un sacrificio irrestricto y ciego a las costumbres y los fines de su grupo. La condición humana genérica debía ser para ello previa y de más alto rango que cualquier caracterización nacional, histórica, ideológica, etcétera. Fue sin duda esta pretensión lo que escandalizó a los pensadores reaccionarios que criticaron tales derechos revolucionarios. El ultramontano francés Joseph de Maistre reprochaba a la Constitución francesa estar hecha “al servicio del hombre”, cuando todos sabemos que no hay “hombres” en el mundo, sino sólo franceses, italianos o rusos”.

            Fernando Savater, “Humanos o colectivos”. El País, 4.10.1998.

1.      Enuncia con claridad cuál es el tema que se discute en este texto.

2.      ¿Qué tipo de derechos podrían tener Telefónica o la Iglesia Católica? Por ejemplos concretos.

3.      ¿Qué argumentos da el texto para sostener lo que dice en el segundo párrafo.

4.      ¿Cuál es tu posición al respecto?

Tema los derechos humanos. Ética, 4º ESO.

 

Tema Introducción a la ética “La moralidad del ser humano”. Distinción ética/ moral.

Ética 4º ESO.

 

Texto 2.

LA MAYORIA DE LOS HOMBRES ES MALA

                “Un día los Siete Sabios se reunieron en Delfos, cerca del oráculo de Apolo, donde el sacerdote más anciano les pidió que dejaran escrita en las paredes del templo una máxima cada uno.

El primero fue Quilón de Esparta, que escribió en el frontón, con la ayuda de una escalera: “Conócete a ti mismo”. Cleóbulo escribió a la derecha del portal: “Optima es la medida”; Periandro escribió a la izquierda: “La cosa más bella del mundo es la tranquilidad”. Solón, modesto él, escribió en una esquinita semioscura: “Aprende a obedecer y aprenderás a mandar”. Tales escribió en las paredes exteriores: “Acuérdate de los amigos!”.

Pítaco, se arrodilló a los pies del trípode de la Pitia y escribió “Devuelve el depósito” (??). Bías de Pirene dijo que no sabía qué escribir, que no le apetecía, que mejor para todos si no escribía nada. Tantas fueron las insistencias que finalmente escribió con un cincel: “La mayoría de los hombres es mala” .

                Esta frase constituye el veredicto más dramático de la filosofía griega; es una bomba capaz de destruir cualquier ideología. Con ella se cae todo. Cae el principio de la democracia, el sufragio universal, el marxismo, el cristianismo y cualquier otra teoría basada en el amor prójimo. Pierde la partida Rousseau, mantenedor de la teoría del hombre “bueno por naturaleza” y gana Hobbes con su eslogan “homo homini lupus”.

                Yo sé que nuestro corazón se niega a aceptar un supuesto tan pesimista, aunque algo, muy por dentro, nos dice que quizá el viejo loco Bías tenía razón. Sobre el hecho de que el hombre es el animal más cruel del planeta no creo que haya dudas. La única esperanza nos la ofrece Bergson cuando dice que la humanidad, lenta pero inexorablemente, se hace cada vez más buena. Esperamos que así sea en el 3000….

               

                Volviendo a los Siete Sabios, su sabiduría parece la antítesis del idealismo. La sabiduría no es sino sentido común, es decir, el conocimiento exacto de las cosas de la vida, mientras que el idealismo representa el irresistible deseo de creer en un futuro mejor. La sabiduría habla de los hombres como verdaderamente son;  el idealismo, en cambio, prefiere imaginarlos como querría que fuesen. Elegid, por favor, con qué modo de entender la vida os identificáis más”.

Cf. DE CRESCENZO, L. Historia de la filosofía griega, Seix Barral, Barcelona,1987. 21ss.

 

1.      Comenta brevemente las máximas de Quilón, Cleóbulo, Periandro, Solón y Tales, Pítaco y Bías.

2.      Identifica los modos de entender la vida de los que habla el texto. Acláralos en un enunciado sencillo.

3.      ¿Con qué modo de entender la vida os identificáis más?

 

Tema: Principales teorías éticas. 4º de ESO.

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