De la entrevista que le hicieron en El Pais, 21.feb.16, por Iker Seisdedos.

Los escritores de los sesenta, los beatniks éramos como viajantes de comercio de Nueva York. Y el jefe de los trileros era Allen Ginsberg. El mejor vendedor que haya pisado la tierra…. Tras salir en 1957 En el camino, se hizo famoso, dejó el vagabundeo y se fue a casa a cuidar de su madre, cosa que hizo hasta el final de sus días en New England, en Florida, y en Lowell, Massachusetts, el lugar donde creció. Se recluyó en casa y bebió.

Monet, cuando representaba los nenúfares de Giverny o la catedral de Rouen, todo el mundo pensaba que era un gran innovador, cuando en realidad… padecía glaucoma.

Ver el paisaje arrasad de Nagasaki me convirtió instantáneamente en un pacifista. La devastación era absoluta; era como pisar un paisaje lunar.

En los cincuenta y sesenta estaba enormemente influido por Kenneth Rexroth, que era el poeta y crítico literario más importante de San Francisco y se consideraba un anarquista filosófico. Siempre creí en el anarquismo no como ideología, sino como ideal, un ideal según el cual la gente podría organizarse sin un gobierno…. el anarquismo sería hoy igual de bello, pero inoperante (las regulaciones son ahora importantes para evitar la guerra, en este mundo en lucha por los recursos naturales).

Amazon no ha podido todavía con nosotros, los libreros. Las librerías independientes van a ser más útiles que nunca ante el avance del pensamiento único. Aunque esa guerra, mucho me temo, no me tocará librarla a mí.

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