Descubro en el periódico de hoy una entretenida noticia sobre la figura de Marcelino Sanz de Sautuola, al que se atribuye el descubrimiento de las pinturas de Altamira (curiosamente en una segunda visita con su hija; mientras él buscaba fósiles en el suelo, la niña le señaló las figuras que había en el techo), algo después de haber contemplado en París en 1878 colecciones de objetos prehistóricos, lo que le puso en la pista de esos temas.

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Vilanova                                                               Banderas como Sautuola

También descubro que estuvo en contacto con el catedrático de Paleontología de Madrid, Juan Vilanova y Piera, defensor desde entonces de la autenticidad del descubrimiento, pero que curiosamente, y esto es lo que más me ha llamado la atención, era un convencido creacionista. Quizá esa sea una de las causas por las que el descubrimiento de las pinturas cántabras no fue reconocido por la comunidad científica en un primer momento.

Recojo directamente del artículo de Francisco Pelayo en El Pais Domingo de 10 de abril de 2016, p. 11 lo siguiente acerca de la polémica entre creacionistas y darwinistas:

“Para Sautuola y  y Vilanova, los humanos primitivos habían sido creados por Dios con la capacidad estética y la habilidad necesaria para confeccionar obras como las que se hallaban en Altamira. En cambio, desde posiciones darwinistas y transformistas, la humanidad había pasado por diferentes estadios evolutivos y era necesario alcanzar un determinado umbral para poder realizar las pinturas rupestres de la cueva cántabra.

Al mismo tiempo, Vilanova, católico, antidarwinista y creacionista, se oponía a los clérigos detractores de la prehistoria. En efecto, hubo teólogos quienes paradójicamente se acercaban a los evolucionistas cuando sugerían la existencia en el pasado de animales semejantes orgánicamente a los humanos y anteriores a ellos con capacidad de construir artefactos. Otras causas que contribuyeron a la polémica fueron el nacionalismo científico y la actitud colonialista de los prehistoriadores franceses con respecto a sus colegas españoles… al ser las pinturas de Altamira las primeras que se conocieron, fue lógico que surgieran dudas de su autenticidad entre la comunidad científica. Era importante encontrar otras pruebas, es decir, nuevos hallazgos de este tipo que corroboraran su antigüedad: Cuando se descubrió el arte parietal en las cuevas francesas, las dudas desaparecieron y se presentaron las disculpas. Pero ya era tarde para Sauntuola y Vilanova, quienes, al menos en relación con Altamira, murieron en el más absoluto de los descréditos”.

Otro asunto didáctico es la relación de este tema que aparece descrito en la película protagonizada por Antonio Banderas y que se acaba de estrenar en 2016. Esta película presenta un problema gordo y es que presenta a Sauntuola como un nuevo Darwin cuando en realidad era creacionista; en fin, que hay que verla con cuidado, pues su intención no era ir contra la Iglesia sino afianzar una visión novedosa de los hechos discutidos.

Otro artículo de Pelayo sobre este asunto se puede leer aquí.

 

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