Jorge Marirrodriga en El País del 9 de abril de 2016 (p. 12), a partir de unas declaraciones de Antonio Banderas sobre la envidia, los jóvenes y los funcionarios, hace una defensa del papel de los funcionarios (“quienes hacen mover el esqueleto de la sociedad en la sociedad en que vivimos y su trabajo es imprescindible e invisible”) y un llamamiento a los jóvenes para que no se dejen “dominar por el cinismo nihilista multiplicado en nuestros días por las ocurrencias anónimas en las redes sociales”. Y continúa: “No debe permitir que sus aspiraciones se vean ahogadas por un mar de derrotismo mediocre que dispara automáticamente -la envidia- contra quien destaca. Un joven tiene la obligación de soñar y el derecho de intentar una y otra vez realizar su sueño. Eso es ser dueño de su propia vida”.

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