Por lo visto lo publicó Manuel Rivas en uno de sus artículos del domingo (20/3/16) y me llega profundo: esa descripción de los peajes de las autopistas como “playas de peaje”, según dicen los técnicos, y que sin embargo son lugares profundamente antihumanos. Por eso muchos conductores eligen la cabina donde hay una persona a la que pueden saludar, preguntar dudas, o desear un feliz día. Los no lugares de la posmodernidad como antítesis del lugar antropológico, tal y como lo define el antropólogo Marc Augé. Esa mano humana que sale de la cabina y esa mirada que se cruza, aunque sea fugazmente, con la tuya.

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