Todavía no he podido ir a Bañuelos de Bureba aunque la imagen de su escuelita vieja y abandonada -ahora un poco menos- me acompaña desde mi militancia en el Mcep, la lectura del libro Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar, y la práctica cotidiana en mi trabajo de la asamblea y el texto libre.

También dejo aquí constancia de mi admiración por la Asociación de la Escuela Benaiges.

Anuncios