No sabía si iba a ver una película de aventuras. Pero por el modo en que me sentí unos centímetros por encima de la butaca durante todo el metraje, entendí que estaba ante una película especial.

Peli obligatoria para todo maestro, para todo educador, para todo padre, y supongo que para todo hijo (también vale en el caso femenino, por supuesto). Está claro que hay muchos más temas, pero a mí me apetece relacionarla sobre todo con educación. Enseguida recordé La costa de los mosquitos pero esta me ha gustado porque profundiza algo más y nos deja un mensaje muy optimista sobre las posibilidades de un aprendizaje intenso, verdadero, condimentado con amor potente, ese que solo se puede dar entre una pareja realmente compenetrada. Y las dificultades que suele tener la educación (en este caso los hijos, casi todos, repiten lo que su padre les ha enseñado, cuando en la mayoría de las casas lo que vemos es que en un momento determinado nuestros hijos empiezan a venir con ideas nuevas y buenas, que han aprendido en otra parte).

Y el mensaje final, con esa apuesta por un término medio digno y sin traición a las ideas fundamentales me parece muy sugerente (en la crítica de El País leemos que “culmina con un mensaje acorde con su carácter anómalo de revolución controlada, de película para hacer pensar, y al mismo tiempo entretener, a las mayorías reinantes”; ABC califica a la peli como “crítica antisistema” y en Film Affinity alguien escribe que Donald Trump está detrás de todo esto).

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Algunos momentos:

La primera escena de la caza del ciervo y sus reminiscencias hominizadoras e iniciáticas.

Los momentos Freinet, con esas asambleas a la luz del fuego de campamento, y esa exigencia de argumentación para convencer al grupo.

La ducha natural y salvaje de Mortensen tras saber la noticia terrible que le ha llegado. La fuerza de las experiencias naturales, transformadoras, reparadoras, necesarias.

La road movie a través de los preciosos paisajes de EE.UU, naturales o ciudadanos, con sus reflexiones sobre la verdadera constitución del país, el dinero.

El encuentro con la gente fuera del bosque, gordos, convencionales, aletargados, impersonales. En algún sitio he leído que la película se desliza hacia el mito del hombre superior, representado por ese padre y esos hijos idealizados que tienen un toque militar, rubios, guapos, fuertes, listos…., pero se olvidan de citar que absolutamente morales y humanos.

La tremenda y demoledora cena en casa de los familiares y el “duelo de hijos” con la comprobación vía “Carta de Derechos” de los logros de un sistema u otro. Los dos hijos escolarizados y empanados me han recordado a los dos hermanos, éstos más brutos y primarios, que salían en “Nebraska”.

La integridad moral del personaje del padre, otro Athikus actual, en su perspectiva hippie, honesta, con su dignidad por encima de cualquier otra cosa en la línea de la gandhiana apuesta por la verdad (los consejos finales al hijo mayor son tan simples como humanizadores (“lo sé”, “lo sé”, “lo sé”, “lo haré”).

La sugerencia de dedicar un día al tío Noam (Chomsky) en lugar de a la Navidad y los cuentos de hadas de la actualidad (“Si asumes que no hay esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto hacia la libertad, entonces aún hay posibilidades de cambiar las cosas”, Noam Chomsky). Los eslóganes de los críos sobre la propiedad (la casa del abuelo les parece un canto innecesario al dinero y una exageración de espacio innecesario), la vida, las preguntas sobre el sexo. “-¿Qué es cola?, pregunta el pequeño en el restaurante; -“Agua envenenada”, contesta el padre.

Las referencias platónicas: “Que nuestros hijos lleguen a ser reyes filósofos me hacen inmensamente feliz”.

La convivencia con las contradicciones y las dudas, que toda apuesta personal conlleva.

Lo bien contada que está la historia y lo bien traídas que están las músicas que le dan un tono familiar e indie muy convincente.

Un homenaje a los valientes, a los sinceros, a los que validan al ser humano, a los soñadores de un mundo mejor (y ya sé que es una película).

Lo que sí parece claro es que la película tiene un título que despista totalmente, pues parece que se tratara de una película de superhéroes. ¡Pero es que es una película de superhéroes!

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