“Opinar, discutir, vivir con alas, sentirse parte de un cuerpo, sentir el sentir de los otros, reconocerse en la tierra-patria, verse a los ojos, saberse protegido, conocerse libre, reconocer derechos propios y ajenos: techo, pan, curarse, aprender; respetar límites, hacer la historia colectivamente, votar, participar, andar juntos, disfrutar de privacidad; viajar, volver, recibir el aire y el sol; no esconderse, no temer, no correr, abrazarse por la calle, ejercer el amor sin miedo, cobijarse bajo un paraguas tejido por todos, tener una manera común de entenderse, elegir quién lleva y quién trae, consenso, pacto social, un aire fresco, un código para descifrar la virtud, para vivirla”.

En Babelia 26-11-16, p. 3.

¡Menudo programa social: techo, pan, curarse, aprender!

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