En El País del 25 de septiembre del 16, Soledad Gallego-Díaz lanza una proclama de realismo cruel a los que nos seguimos sintiendo hechizados por el proyecto ilustrado. Desde esa óptica, la de la periodista, cobra un nuevo sentido el sin sentido de la tarea pública que no arranca sino que lleva tiempo en barrena. Aquí está la cita:

“¿Por qué no reaccionan los ciudadanos? Hace ya tiempo que se sospecha que los votantes no se inspiran por los principios de la Ilustración, decía Roberts; no reúnen datos, sacan conclusiones y eligen después al partido que más se acerca a esas conclusiones, sino que proceden de manera totalmente distinta. Primero eligen tribu, después adoptan los principios de esa tribu y finalmente eligen aquellos datos que apoyan esas posiciones, despreciando todos los demás”.

El Roberts de la cita es David Roberts que en abril de 2010 publicó en una revista humorística (Grist) un artículo en el que hablaba de “política posverdad”, refiriéndose a los políticos que, pese a todas las evidencias que hay a favor del cambio climático, siguen negándolo. Unos señores que son un buen ejemplo de tribu.

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