En las clases de primero de filosofía de este nuevo curso en el Frühbeck y a propósito de mi tanteo experimental con Twitter me encontré con el recurso que pensé fructífero de la figura de Rimbaud. Sobre ello hay un artículo en Babelia que recoge algunos aspectos de la vida y el carácter de este poeta degradado, muy dado a envenenar su cuerpo y de paso lo más grave, su alma, empeñado en mirar al abismo como pocos lo han hecho.

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Un joven que se mostraba orgulloso al comienzo de su vida artística de no haber trabajado nunca, de no querer trabajar jamás y de vivir ocioso como un sapo, escribe Jesús Aguado en el artículo. Supongo que algún atractivo puede tener para jóvenes bachilleres con ansias de llamar la atención.

La obra completa de este poeta se reúne en una edición bilingüe de 1513 páginas. La publica Atalanta.

 

 

 

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