Hace mucho tiempo que no pasaba por este blog. Me encuentro en el domingo del no-referendum en Cataluña y los choques con la ciudadanía movilizada con esta mujer tan interesante de la que ya leí hace algunos meses su obrita sobre feminismo. Chimamanda Ngozi Adichie es entrevistada por Claudia Salazar y recojo aquí algunas de sus ideas:

  • Soy una contadora de historias. Me interesa la textura de la vida, no las teorías, porque la teoría achata a la gente, la hace plana. Por eso no leo sobre teoría de género, leo historias sobre la gente. Cuando Caitlyn Jenner salió del armario me di cuenta de que no sabía mucho sobre lo trans. Entonces, ¿qué hice? No leí teoría trans, sino historias sobre esas experiencias. No uso el lenguaje de la teoría, no uso palabras como heteronormativo. No hablo así. (una lectura muy en línea Nietzsche, sobre lo necesario que puede ser lo vital para salir de la nevera racionalista).
  • Creo que habitualmente desde la izquierda hay una mirada moralizante y puritana que a veces no reconoce lo reaccionaria que puede ser. Si una mujer muestra partes de su cuerpo, sus senos, por ejemplo, se dice que no puede ser feminista porque está cediendo a la mirada masculina. Y yo pregunto: “¿En serio? ¡Pero a mí me gustan mis senos!”. Siempre ha sido problemático para mí que la sexualidad femenina sea considerado como algo anormal… A los hombres no les hacemos eso… No te piden que te cubras, pero te dicen de otras maneras que tu cuerpo no es realmente tuyo. Finalmente ¿qué somos? Somos cuerpos. (Yo no sería tan unidimensional, pero desde luego cuerpo somos).
  • Es difícil escribir en Nigeria porque ahí tengo una vida. (La frase es escueta pero habla del oficio del escritor que no sale cuando uno está ocupado en vivir; el escritor como el que no vive de verdad, cosa que le pasa a esta mujer cuando está en Estados Unidos, mientras que en Nigeria sí tiene una vida).

El complemento es el artículo adjunto a la entrevista escrito por Elvira Lindo y que dejo aquí.

África no se puede explicar como un todo; en realidad no hay África sino países, culturas cruzadas, paisajes y costumbres que entre sí no se parecen nada. No todos los africanos son pobres. Su realidad no es única, su historia tampoco. Los países no pueden contarse a través de una sola historia.

 

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