Desde hace mucho tiempo la generación del 27 me ha parecido siempre un referente literario, debido sin duda a aquellos estudios de bachillerato en Toledo donde las referencias a Góngora (y su Polifemo) encumbraron a unos escritores que luego no he frecuentado mucho (con la excepción de Federico García Lorca. Es verdad que mi simpatía con Aleixandre no tiene duda (por su cercanía y amistad con Miguel Hernández).

Generacion 27

Alberti, Lorca, Chabás, Bacarisse, Platero (directivo del Ateneo de Sevilla), Blasco Garzón (Presidente del Ateneo), Guillén, Bergamín, Alonso y Diego.

La famosa foto del aniversario de Góngora en Sevilla sirve para rememorar en su 90 aniversario lo que hay detrás de aquel acontecimiento que duró tres días y que incluyó juergas en un sanatorio mental buscando a los locos y una peligrosa travesía en barco de un río Guadalquivir que venía desbordado en aquella ocasión.

El 15 de diciembre Dámaso Alonso, José Bergamín, Gerardo Diego, Jorge Guillén, Juan Chabás, Federico García Lorca y Rafael Alberti hicieron el viaje en tren para homenajear a Góngora y sus innovaciones literarias. el 16 y 17 tuvieron lugar las dos veladas poéticas en el salón de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. El impacto que tuvo el evento fue relativo (auditorios de unas 40 o 50 personas, quizá algo parecido que lo que hay hoy en día en actos culturales semejantes, y sin contar con el arma secreta de las redes sociales)  y su fama tiene que ver con lo que luego después sus asistentes han recreado.

Interesantes las ausencias: Salinas, que había sido catedrático en Sevilla pero que no se llevaba bien con el Ateneo ni con el torero Sánchez Mejías; Aleixandre, muy joven todavía e iniciando su carrera poética; y Cernuda, que estaba molesto por las críticas frías que había recibido a su primer poemario, Perfil del aire, y se encontraba en la sala cuando se hizo la foto.

Son las vivencias que tuvieron alrededor de las jornadas las que hicieron mella en el imaginario de los asistentes que han recordado las parrandas que organizó Sánchez Mejías: la primera noche hubo una fiesta de disfraces, sesiones de hipnotismo y una visita a un manicomio cercano. La segunda noche fue la de la inicialmente divertida y después angustiosa travesía en barca del Guadalquivir.

Como cita el profesor de la Autonóma José Teruel, “el relato de esos días se construyó años después, a partir de la nostalgia y muy influido por la guerra, la muerte de Lorca, el exilio”.

Cf. El País, 17 de diciembre de 2017. J.A. Aunión, “Anatomía de un instante del 27”. p. 40.

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