En el artículo publicado en El País Semanal del 7 de febrero de 2016, Rosa Montero critica la falta de compromiso tradicional de la izquierda con respecto a algunos temas y su firme apuesta en favor de las minorías oprimidas. Se basa para ello en el artículo de la socióloga argelina Marieme Hélie-Lucas en la revista Sinpermiso en el que se critica la pasividad de la policía y de muchos presentes ante la violencia, el acoso e incluso la violación de las mujeres que participaban en las manifestaciones de la plaza Tahrir. La izquierda no responde ante este tipo de hechos, sacrificando una vez más los derechos de la mujer ante supuestos valores superiores (como el de las minorías oprimidas, como hemos dicho antes). Pero al hacerlo, abandona la defensa de los derechos y los valores democráticos esenciales.

Desde mi punto de vista, es una nueva muestra de la lógica perversa que se sigue de obsoletos y pacatos planteamientos de izquierda tradicional donde lo más importante son los movimientos, los colectivos, lo global, y los derechos de los individuos concretos siempre están un paso más atrás de los derechos colectivos. La eterna lucha entre lo social y lo liberal.

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